Planificando unos proyectos de Hip-Hop.
Mentez Adictaz, Boro, Coppas y Magnolia Ridaz
Boro, Malik, Coppas, Perro Fumador, Duelo y Alan
Boro, Malik, Coppas, Perro Fumador, Duelo y Alan
El 20 de noviembre del 2010 se llevó acabo la tercera presentación pública del libro Ciudad Rap, en el marco de la XIV feria del libro en el complejo Cultural “El Carmen” Tehuacán, Puebla. La presentación fue coordinada por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y la Universidad
Leonardo Da Vinci.
A las 19:00 Hrs. comenzó la presentación del libro Ciudad Rap. En un acto inesperado, Alan R. Ramírez, autor del libro, incitó al público a prender una veladora por los jóvenes asesinados en la llamada guerra contra el narcotráfico. Así, más de dos decenas de veladoras acordonaron el escenario. Genaro Wong, corrector y editor, expuso que “no está bien la criminalización que el gobierno hace a la juventud. [...] Nos parece pendejo que el gobierno nos vea como lacras sin oficio ni beneficio”.
El anfitrión Lic. Raphael Molina, señaló, desde el público, que debemos hacer un esfuerzo por entender a los jóvenes, ya que no ganamos nada marginándolos. Así comenzó la reflexión sobre la importancia de libros como Ciudad Rap; mismos que ayudan a entender la realidad de la juventud en México.
Una señora, algo despistada, pensó que los ponentes eran “rateros”, en lugar de “raperos”. Preguntando que “si fuera una señora de 60 años ¿me robarían?”. Malik, del grupo Mentez Adiktaz, contestó: “Me siento capaz de hacerlo, me siento fuerte como un oso, pero va contra los valores y costumbres de mi cultura”.
Al finalizar la presentación, Alan R. Ramírez, evidenció el gran valor que tenía la invitación que les extendió la UPN; ya que en el Distrito Federal, lugar del que son originarios, “fuimos rechazados, no nos dejaron estar en la feria del libro a menos que les pagáramos”. “Por ello, continuó, es para mi un honor inaugurar en el parque ecológico de Tehuacán, la primera embajada de nuestra Ciudad Rap”.
Al finalizar la presentación del libro se dio paso al evento cultural de Rap. El primero en cantar fue Kopas, de Mal Crew, quien logró que los jóvenes se pararan de sus asientos y levantaran las
manos. Le secundó Letras Sin Censura, de ciudad Nezahualcoyotl, grupo de gran trayectoria y experiencia en el escenario. Mentez Adiktaz gustó a la gente, tanto por sus temas originales como por su sincronía; incluso el público les apoyó en sus coros. El último de los grupos foráneos, fue Magnolia Ridaz, quienes lograron hacer reír y concientizar al público; la mayor sorpresa la dio el rapero Bretch, integrante del grupo Honor a México, quien cantó dos canciones con sus homólogos de Magnolia Ridaz.
Así, al finalizar el evento, una hilera de veladoras dejó testimonio de lo que en Parque Ecológico se vivió. A cien años de la revolución mexicana. 
Fotos: Diego Rodríguez B.
Ciudad Rap: la voz de los jóvenes en directo
El 16 de octubre, del presente año, se llevó acabo la segunda presentación pública del libro
Ciudad Rap; realizado en el Faro Cultural y Recreativo de Iztacalco. Donde se presentó, además, un concierto de Rap. El evento fue coordinado por Sakushika y apoyado por Cauce Ciudadano A. C, El Yelmo Colectivo y el Instituto Mexicano de la Juventud.
A las 14:00 Hrs comenzó la presentación. Dee Foo, Genaro Wong, Sakushika y Alan R. Ramírez, presidieron la mesa de diálogo. Antes dieron una pequeña reseña de lo que el lector podía encontrar en el libro, las adversidades de su elaboración y hasta la reflexión que éste pretendía orientar. Después… después todo fue diálogo entre la mesa y el auditorio.
Los casi cien asistentes confrontaron el libro, incluso se sugirió un segundo volumen más nutrido. El segmento más largo se situó en el rubro, propuesto por Homie GMC (del grupo Kartel Aztlán), sobre la identidad del Rapero. Donde Genaro Wong contestó: “Es difícil decir cuál es la identidad del Rapero, si no podemos decir cuál es la identidad del mexicano”. Dee Foo le secundó: “el libro es tan nutrido que uno puede crear la identidad del Rapero, sin el error de etiquetar”. 
Alan R. Ramírez, por su parte, profetizó el interés que se tendrá sobre los jóvenes en las próximas elecciones presidenciales en México: “Saben que seremos un tercio de la población, somos números, somos votantes, tenemos que estar a la altura de la situación”. Abriendo, con ello, una nueva discusión sobre el sistema, que hacía referencia a la utilización de espacios a pesar de que la postura de muchos raperos fuese anti sistémica. Sakushika señaló que “no porque estemos reunidos en un espacio del sistema, sugiere que estemos de acuerdo. El libro busca crear esa conciencia”.
Inmediatamente después de la mesa del diálogo (que por cierto se prolongó más de lo establecido) comenzó el evento de Rap. El grupo Teokalli abrió el evento, dejando en claro que si de urbanidad hay que hablar, ellos son los indicados. Le secundó Profecía Subterránea, grupo que agradó mucho al público tanto por su armonía como por su sincronización y proyección escénica. Entre los grupos que se presentaron están: Verbal Crew, Zonah, Artillero y Mc Skeey,
Dshon “El Villano”, Lírica Sátira, Duro, Dee Fuu, Niños de la Casa Crew, Anuar, Ja Childs Crew, Obsesión Demente, entre otros. El antepenúltimo en tocar fue Lengua, de la agrupación Circo La Nación, quien logró unir, despertar sentimientos, reflexionar y divertir al público; demostrando la experiencia de tantos años, misma que lo mantiene vigente.
Los participantes recibieron un reconocimiento firmado por El Yelmo Colectivo, Cauce Ciudadano A. C. y El IMJUVE, además de un morral con publicaciones del instituto Mexicano de la Juventud (discos compactos y libros en materia de juventud).
Tras publicar mi primera novela (Diario de un anónimo, 2006) comencé a trabajar en una antología de cuentos. Habré hecho unas 40 cuartillas. Ansioso -por nuevamente publicar- le platiqué a un reportero independiente, Alberto Solís, que en ese entonces colaboraba con la revista Milenio. Leyó el mejor cuento que tenía (a mi punto de vista). Su crítica me devastó: “Leí con atención tus textos, encuentro ideas y valor; sin embargo creo que no sólo debe nutrir a la literatura. Aprecio la inquietud de escribir y la valoro, lo que no entiendo es dónde está tu prisa, para qué apresurarte a publicar, lo que escogiste es un arte, algo que se cultiva y es con el tiempo”. Decidí no volver a escribir, al menos hasta que me cultivara lo suficiente. Los cuentos se empolvaron, olvidaron y, posteriormente, murieron. Frustrado por no poder escribir, al menos no éticamente para mi mentor, me cobijé en mi carrera. Sin embargo estudiar filosofía es como aprender el Kamasutra: ya quieres ponerlo en práctica.
Con el tiempo, y una vez que olvidé las palabras de mi gurú, decidí volver a escribir; pero esta vez a escondidas. Se trataba de una novela futurista, cuya trama era la reconstrucción de una nueva -y única nación- a partir de la conspiración global. Hablaba del comportamiento humano y, en especial, de un virus llamado “RexosT1”. Me encontraba escribiendo el segundo capítulo cuando llegó a mi televisor la noticia, en cadena nacional, del virus de la influenza (ah1n1); justo como comenzaba mi novela. Decidí cancelar mis escritos, pues me sentía bombardeado por prejuicios y la idea de que podrían pensar, mis allegados, que carecía de ingenio. Volví, de nuevo, a inmiscuirme más en mi carrera; intentando olvidar mis perversas ganas de escribir.
En las vacaciones escolares de invierno 2008, en un intento de canalizar mi locura y con las ganancias de mi primer libro, decido poner una cafetería: “La pequeña cuba”. En esta aventura me acompañó mi novia, quien, además de estudiar Derecho, se dedicó a la repostería. La cafetería sirvió de refugio para seguir realizando experimentos; como el dar clases de matemáticas a niños de secundaria (metiéndoles ética en los problemas a los pinches chamacos). Aquél refugió vio nacer al “Yelmo Colectivo”, donde desempeñé el cargo de Director; asociado con el Serpiente de MAL (Mentez adictaz luciendo)-CREW. Logramos, con apoyo de Cauce Ciudadano (y Avancemos de Ashoka) realizar un disco de Rap profesional titulado: “Margíname” (2009). Si cierro mis ojos vislumbro aquella época con fatiga: escuela, cafetería, Yelmo Colectivo, productor ejecutivo, vocalista de Magnolia Ridaz y maestro de matemáticas.
Un día pasó lo que tenía que pasar. La cafetería cerró y las clases de matemáticas fueron suspendidas; se rompe la amistad con el Serpiente y, extrañamente, con la mitad del MAL-CREW; y, por si fuera poco, mi compadre y grupo musical me dice que Magnolia está a un paso de tronar. Era como si una maldición me acechara. Las vacas flacas se comieron a las gordas y mis hombros conocieron el suelo. Tras perder la batalla decido exiliarme, fugarme a mi pulsión de muerte. Había perdido amigos, dinero y etcétera de cosas. Pero había ganado una frese: “No hay destino, sólo malas decisiones”.
Ciertamente la escuela, y desde luego que la novia, me habían domesticado. Ya no era el mismo de antes. El Rap era cosa del pasado. Nada, sino bueno recuerdos me ataban a él. No sólo me di cuenta yo, sino que por múltiples voces me llegaban rumores: “el Moreno es plástico”. ¿Alguna vez te han dicho plástico? Es una de las ofensas, o verdades, más dolorosas; es como decir: “chinga tu madre por diez al cuadrado” ¿no sé si me explico? Ciertamente seguía haciendo música, pero corriente y sin sentido; bajo el estandarte de: frustración.
Hay dos personas que valoro mucho en el Rap: el Perro Fumador (Magnolia Ridaz) y el Plata Ramírez (NSM625). Un día me acorralaron y atacaron con todo el arsenal del que disponían: cada verdad destrozaba mi narcisismo. Abatido por aquél combate reflexioné sobre cada uno de mis fracasos. Lloré, para qué esconderlo, lloré por la miseria espiritual en la que me encontraba. Como la oveja perdida quería regresar al rebaño del Rap.
Pasaron algunos meses, marzo del 2009, para que regresara al punto en el que había iniciado. Mi cabeza estaba sumergida en distintos proyectos, todos nuevos. Pero aún faltaba algo: escribir. Ciertamente escribía canciones, sin embargo no era suficiente para mí; necesitaba algo más.
No recuerdo con exactitud el día en que surgió la idea de hacer “Ciudad Rap”; supongo que fue en una infecunda noche, de esas que transcurren entre la ansiedad y los documentales japoneses del canal once. La idea consistía en hacer un libro que consiguiera plasmar la vida en el Rap; no lo que era, sino lo se vivía en su exponente más simple. Intoxicado por algunos diálogos Platónicos, descubrí que la única vía posible, para tal hazaña, se encontraba en la confrontación con los distingos agentes del movimiento. Por un momento pensé que podría escribir y, al mismo tiempo, seguir desenvolviéndome en el Rap; es decir: ¡había encontrado lo que buscaba! Desde luego que los primeros en enterarse de mi proyecto fueron el Perro y Plata Ramírez, quienes, después de todo, me exhortaron e incluso exteriorizaron su apoyo.
La plantación del libro fue silenciosa. Era necesario centrar cada una de las ideas para, con una especie de protocolo, lograr la meta fijada. Al cabo de un tiempo, en mayo 2009, el anteproyecto estaba culminado: correos, teléfonos y páginas webs de Raperos; cartas donde exponía el proyecto, temarios y cuestionarios; cámara fotográfica, de video y grabadora de voz portátil. Todo estaba listo para emprender la travesía.
Cursaba el sexto semestre de mi carrera cuando decidí mandar el primer bloque de invitaciones (aprox. Siete). El primero en saber del proyecto fue Rekom (STK Producciones), quien conocía desde los diecisiete años y, además, militábamos en el crew 4EK (cuatro elementos klan). Le mandé personalmente la invitación (vía Messenger). Estaba ansioso de saber su respuesta. Él, en cambio, se desconectaba y volvía a conectar del Internet sin responderme; hasta que, finalmente, se fue sin decirme una sola palabra. Ya, como decía, había mandado varias invitaciones por correo por lo que dije para mis adentros: “si este cabrón, que lo conozco, me bateó ¿qué podrán decir los demás?”. Esa noche me fui a la cama con una profunda desilusión. A la mañana siguiente abrí mi correo y -¡oh sorpresa! -tenía la primera respuesta. Se trataba de Bocafloja diciendo: “envíame las preguntas por aquí mismo y te las respondo adjuntando algunas fotos y lo que requieras. Un abrazo. Boca”. Ese mismo día, por la noche, Rekom me daba cita para ir a su estudio (y hogar). Ellos, hoy lo veo con mayor claridad, fueron los maderos que avivaron con gran fuerza la llama del proyecto.
Y como Forrest Gump dice: "…eso es todo lo que tengo para decir sobre eso"
Alan R. Ramírez