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domingo, 24 de enero de 2010

Sobre la palabra filosófica (Ponencia) Segunda Parte

Alan R. Ramírez.

El Deseo-Necesario.

El deseo-necesario* es lo que impulsa a dar respuesta a la admiración y la búsqueda del sentido de la cosa o acción. Por un lado está el impulso por indagar, por dar respuesta, acompañado de una excitación: se anhela el saber; mientras que por el otro se encuentra lo que no se puede resistir, por lo que la causa obra infaliblemente ante el sentido (o el cometido). La filosofía, por consiguiente “es una necesidad individual y social […] para satisfacer el deseo de saber y desarrolla el pensamiento reflexivo, crítico y creativo de la persona; y permite el desarrollo humano de la sociedad, fin de la acción personal e impersonal” [12]. Ésto nos haría pensar que la filosofía es de uso común, o es una cualidad intrínseca de hombre (o mejor dicho del humano), a lo que tendría que replicar: la admiración y la búsqueda del sentido de la cosa o acción impulsadas por el deseo-necesario, sólo son el cimiento, la base de la verdadera y única filosofía. ¿Podríamos decir que la madera y la herramienta son la carpintería? Hace falta la τέχνη (téchne), Doxa (δόξα), Episteme (saber, εξπΙσζημη), la reflexión o el proceso de meditar, y, desde luego, una sensatez. Es decir: el saber que disponemos por el hecho de vivir, el saber logrado metódicamente se funden en una sophia. Pero se busca un fin, en el carpintero, por ejemplo, sería hacer obras útiles o de contemplación para el hombre. La filosofía, en cambio, buscaría dar un “porque” a un “por qué”; por ejemplo: “la muerte es fin de la vida porque…”, “se es lo que es porque…”. Para llegar al fin, que es la búsqueda de lo verdadero o de lo que se es en sí, la filosofía tiene un método.



“La filosofía es una ciencia cuyos rasgos más destacados parecen ser la seriedad, la conceptualización y la reflexión” [13]. No se puede perder, en la búsqueda de la verdad, la seriedad, que es la actitud con la que la filosofía trabaja. Si como citamos en algún momento “la filosofía es el uso del saber para ventaja del hombre” (Platón) es menester tratar a la duda con carácter metódico y distante de redundancias o coqueteos con lo irrelevante. La conceptualización como perspectiva abstracta y simplificada del conocimiento que tenemos del "mundo", y que, por cualquier razón, queremos representar. Y la reflexión, que es pieza principal puesto que se entiende también por filosofía “una reflexión crítica, tan antigua como nuestra cultura, acerca de los fundamentos, los métodos y las perspectivas del saber teórico, del pre-teórico, de la práctica y de la creación” [14]. En consecuencia, lo ya mencionado, nos daría la siguiente figura:

jueves, 21 de enero de 2010

Sobre la palabra filosófica (Ponencia) Primera Parte

Alan R. Ramírez

Filosofía

Cuando nos atrevemos a investigar el significado de la palabra “Filosofía” -o qué es en sí y por lo cual se cree que es indispensable en la historia del hombre-, nos encontramos con un tempestuoso mar; cientos de explicaciones, tan diferentes e iguales, se agitan y golpean unas con otras. No obstante, todas y sin excepción, parten etimológicamente de que es φιλοσοφία (amor por la sabiduría)[1]. Es ejercer, desear, y anhelar el conocimiento; y, de forma literal, podríamos decir, cual amor enfermizo, una obsesión y necesidad por desapegarnos de nuestra ignorancia. La Filosofía es –como expone Platón- el uso [o búsqueda] del saber para ventaja del hombre[2]; esta forma de visualizar a la F. estaría próxima a la concepción de Marx: “es una actividad para la transformación del mundo”. Siguiendo la línea, que hemos trazado, describiríamos a la F. como la herramienta progresista y transformadora para la elevación del hombre y su entorno o mundo. Había que añadir, además, que este amor por el conocimiento tendría que ser, de igual manera, una eterna búsqueda por lo verdadero: “llámese filosofía al conocimiento científico de la verdad; el conocimiento científico tiene por fin la verdad; el conocimiento práctico tiene por fin la acción” [3]. Pero ¿cómo es que surge la Filosofía?
El origen- o la causa originaria- de la filosofía consta de dos partes: la admiración y dar sentido a la cosa o acción; y éstas unidas por el deseo-necesario. Veamos cada una y, después, la relación con la filosofía añadiéndole otros factores.

LA ADMIRACIÓN

Aristóteles expone que “las primeras indagaciones filosóficas fué, como lo es hoy, la admiración” [4]. Cuando los primeros hombres comenzaron a familiarizarse con la conciencia, con su razonamiento o simplemente a tener una interpretación formal sobre su entorno, comenzó la admiración. Distintos sucesos marcaban, de forma esporádica, la sorpresa o lo extraño: “ésto no es normal, por lo tanto, no lo entiendo”. Quizás la primera admiración fue la muerte; de ahí que la historia marque a ésta como una de las más remotas dicotomías existenciales y, con ello, el surgimiento de la religión. Es entonces cuando el hombre “debió aceptar la responsabilidad para consigo mismo y también el hecho de que solamente usando sus propios poderes puede dar significado a su vida” [5]. He aquí el substancial motor, la admiración como propulsora del desarrollo intelectual (el empleo de las facultades del intelecto). El hombre no deja de asombrarse, de quedarse perplejo y plantearse nuevos problemas[6]; vivimos con esta admiración de forma involuntaria, es, por lo tanto, una cualidad del hombre creado por su eros, logos e imaginación.

EL SENTIDO DE LA COSA O ACCIÓN.

“Es necesaria una ciencia en la cual coincidan el hacer y el saber servirse de lo que se hace, esta ciencia es la filosofía” expresa Platón [7]. El hombre comenzó a satisfacer sus necesidades vitales, de ahí la unión entre ellos[8]; después, y con la razón, buscó satisfacer otro tipo de necesidades: el reconocimiento. “La existencia humana se caracteriza por el hecho de que el hombre está solo y separado del mundo; no siendo capaz de soportar esta separación, se siente impulsado a buscar la relación y la unidad” [9]. Se buscó, en primera instancia, darle, con la otredad, un sentido a la vida: un por qué.


Platón observa que de nada serviría la posesión de la ciencia para convertir las piedras en oro si no nos supiéramos servir del oro” [10] darle un sentido, una utilidad, un significado al por qué oro y no madera. Y así, cientos de miles de millones, el por qué: de las jerarquías, del orden social, del comercio, de adorar a dioses, etc. “El único intento que el hombre puede hacer para despertar, para acordar y vivir con entera lucidez consiste precisamente en filosofar. De suerte que nuestra vida es, sin remedio, una de estas dos cosas: o sonambulismo o filosofía” [11].